miércoles, 9 de abril de 2014

Lo necesario para el ministerio

Sed como niños
El joven deseaba ir a la India como misionero, en conexión con la Sociedad Misionera Londinense.
El señor Wilks fue designado para juzgar de su aptitud para tal puesto. Con este motivo le escribió al joven diciéndole que fuera a verlo la mañana siguiente a las seis. El hermano vivía a muchas millas de allí, pero estuvo en la casa a las seis en punto. El señor Wilks no entró, sin embargo, en la pieza, sino hasta horas después. El hermano esperó sorprendido de la tardanza, pero con paciencia. Por fin llegó el señor Wilks, y se dirigió al candidato del modo siguiente en el tono gangoso que le era habitual: "¿Conque usted, joven, quiere ser misionero?". "Sí, señor.". "¿Ama usted al Señor Jesucristo?"—"Espero que sí."—"¿Y ha recibido usted alguna educación?". "Alguna señor," Bien. Pasemos ahora a examinar a usted. ¿Sabe usted deletrear la palabra gato?" “El joven pareció confuso y apenas sabía qué contestación dar a una pregunta tan descabellada. Su ánimo vaciló evidentemente entre la indignación y la sumisión, pero dominándose respondió al momento con firmeza: "g, a, ga; t, o, to: gato."—"Muy bien," dijo el señor Wilks, "ahora deletree usted perro." Nuestro joven mártir titubeó, pero el señor Wilks le dijo del modo más frío: "Oh, no se preocupe usted, no sea tímido; usted deletreó la otra palabra con tanta propiedad, que apostaría a que usted podría deletrear ésta; convengo a que la cosa es dificililla, pero no en tan alto grado que no pueda usted hacerla sin ponerse colorado." El joven Job replicó: "p, e, pe; rr, o, rro: perro."—"Perfectamente. Veo que sabe usted deletrear. Ahora veamos qué tal está usted en aritmética: ¿cuántas son dos veces dos?" No sé como el señor Wilks no recibió dos veces dos mojicones, pero el sufrido joven le dio la respuesta debida, y quedó concluido el acto. El señor Matthew Wilks dijo en la junta del Comité: Yo recomiendo cordialmente a ese joven. He examinado debidamente sus certificados y su carácter, y además lo he sujetado a una prueba personal de tal naturaleza que pocos la habrían podido soportar. Probé su abnegación, haciéndole levantarse muy temprano en la mañana; probé su carácter, y probé su humildad. El puede deletrear gato y perro, y sabe decir que dos veces dos son cuatro, de lo cual deduzco que será un excelente misionero."

La excelencia del conocimiento es necesaria para la obra de Dios, pero indispensable es hacerlo con un carácter cristiano de mansedumbre y humildad.


Mateo 11:29

  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
Referencias:

Discurso a mis estudiantes/ Spurgeon/ Capitulo 2/La vocación del ministerio.

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